Prohibir la IA en una empresa no reduce el riesgo: la gente la usa igual, pero sin reglas. Lo que lo reduce es que cada persona sepa qué puede pegar y qué no. Estos consejos salieron en nuestro canal de WhatsApp y los revisamos el 7 de octubre de 2026.
La pregunta antes de pegar algo
Ángeles Romero, hacker ética y fundadora de Aquela, lo resume así: todo lo que compartís con una herramienta de IA sale de tu organización. No hace falta dejar de usarla, pero sí separar dos cosas:
- Qué es sensible: datos personales, de clientes, montos, contratos. En una empresa, esa lista la tiene que definir la organización. Si trabajás por tu cuenta, definila vos.
- Qué podés compartir tranquilo: todo lo demás.
Cuando necesitás ayuda con algo sensible, reemplazá los datos reales por genéricos. Si querés que la IA revise un contrato, cambiá los nombres, el DNI y los montos por «Parte A», «Parte B» y «[MONTO]». La revisión sirve igual.
Ángeles estuvo en StreamIA hablando de ciberseguridad: acá está la nota del episodio.
Publicado en el canal el 18 de septiembre de 2026.
Seis reglas para un equipo
- Ignorar o prohibir la IA no reduce los riesgos; entenderla, sí.
- Usar herramientas de IA no es más riesgoso en sí mismo que usar otras herramientas digitales, como Drive o WhatsApp.
- La mayoría de los problemas vienen de usos cotidianos mal entendidos, no de ataques complejos.
- Asumí que lo que escribís en una herramienta conversacional sale del entorno de la empresa.
- En extensiones y automatizaciones, menos es más: activá solo los permisos necesarios.
- Cada empresa tiene que tener claro, y comunicarlo, qué herramientas están habilitadas y qué información es sensible.
La sexta es la que más falta. Sin una lista explícita, cada persona decide según su criterio, y la información sensible termina en la herramienta que cada uno tenga abierta.
Publicado en el canal antes de febrero de 2026.